Alivio con las lluvias de noviembre

Cada 5 años, de manera regular, fenómenos naturales extremos llevan a la naturaleza, al planeta y a la humanidad entera, al límite de sus capacidades de resistencia.

A pesar de acciones que dieron resultados positivos e inmediatos (como la implantación del dique de geobolsas en la confluencia del lago Ypacarai con el río Salado), a lo largo del 2020, vimos con tristeza y preocupación, cómo la prolongada sequía producida por el fenómeno “La Niña”, ocasionó que todos nuestros cauces hídricos y espejos de agua naturales lleguen a marcas mínimas históricas.

El promedio anual del nivel mínimo de las aguas del lago Ypacarai, a octubre del 2020, es de 74 centímetros por debajo del cero de la regla de hidrométrica del Club Náutico San Bernardino. El más bajo registrado en 55 años, es decir, desde que se inició la medición, en el año 1965.

Sin embargo, y con alegría, el reporte del día 2 de diciembre, nos indica un importante repunte de 11 centímetros en el nivel de las aguas del Ypacaraí. Esto como consecuencia de las precipitaciones pluviales registradas en noviembre.

Es indudable el efecto negativo de la intervención humana en la mayor parte de la problemática del lago Ypacaraí. No podemos soslayar, sin embargo, que la naturaleza puede castigar duramente o ser la gran protagonista en la recomposición de nuestro querido lago.

Las lluvias de noviembre han traído alivio, pero la lucha sigue. Todavía queda mucho por hacer, y somos conscientes de nuestro rol en lo que depara el futuro para la vida del lago y su cuenca.

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