Somos CONALAYPA

Lago Ypacaraí. Tanto se dice y se asume acerca de este misterioso y fascinante cuerpo de agua, tan reconocido y admirado no solo por locales, si no por el mundo entero. Como referencia, la guarania “Recuerdos de Ypacarai” tiene más de 80 versiones por artistas internacionales, y ya fue grabada en más de una docena de idiomas.

La postal del sol poniéndose detrás del Cerro Patiño, sobre las aguas del lago es la foto que tendría que estar en el pasaporte del Paraguay. Y aún siendo tan familiar y representativo para todos los paraguayos, tan poco sabemos REALMENTE acerca de él.

Sabemos que hoy, año 2020, nuestro amado lago Ypacaraí no está atravesando su mejor momento. Factores como la intervención humana descontrolada, la frenética actividad rural, industrial y agropecuaria, la inmisericorde contaminación de los afluentes que lo alimentan, sumados a los efectos de la terrible sequía, producto del fenómeno climático global “La Niña”, hacen que hoy el lago esté agonizando.

¿Cómo llegamos a este punto? ¿Cuáles son las posibles soluciones? ¿Qué necesitamos para empezar a implementarlas? ¿Qué haremos una vez que logremos salvar al lago? Estas son solo algunas preguntas que se vienen haciendo ciertos sectores a los que sí les importa la vida del lago.

Para intentar dar respuestas y articular acciones que permitan detener el deterioro del lago, e iniciar su recomposición, el 08 de enero del 2020 fue creada la Comisión Nacional del Lago Ypacaraí y su Cuenca.

Con objetivos y atribuciones específicas que la constituyen en la primera Autoridad de la Cuenca, esta comisión conformada por organismos e instituciones públicas y privadas, se puso sobre los hombros la titánica tarea de cambiar esta larga historia de amor no correspondido y por fin lograr que, como sociedad, el Paraguay pueda devolverle al lago su esplendor, su magnificencia, su vida.

Si bien, esto parece ser una misión imposible, tanto por el hecho de que los antecedentes nos demuestran la incapacidad de concretar planes y alianzas en pos de lograr soluciones, como la falta de una verdadera “visión mancomunada” de lo que queremos para el lago.

Desde la Conalaypa no solo estamos seguros de que llegaremos a crear esta visión macro desde una gestión abierta, transversal, participativa y corresponsable con las comunidades establecidas en la cuenca, si no que además y como -probablemente- el legado más importante de esta administración; elaboraremos un “Plan Maestro de Gestión” para toda la cuenca del Ypacaraí. 

Este plan, la “madre de todos los planes” será el fruto del trabajo de acercamiento, consulta y empoderamiento de sectores antes postergados y que hoy, gracias a nuestra política de puertas abiertas,  serán visibles y tendrán voz y voto. 

No podemos soslayar el hecho de que las soluciones deben dejar de debatirse en el ámbito de la experimentación subjetiva. El lago Ypacaraí no tiene el tiempo ni la salud suficiente como para seguir siendo un “campo de ensayo”. 

Hoy debemos encontrar soluciones eficaces antes de que el deterioro sea irreversible. Con acciones como la implantación del dique de geobolsas, que detuvo efectivamente el rápido escurrimiento del lago; como las intervenciones y monitoreos en conjunto con el MADES, hemos logrado pequeñas victorias en lo que va del año. Y mientras el verano se aproxima, con promesas poco alentadoras, que nos invitan a trabajar juntos mientras hacemos la danza de la lluvia; desde la Conalaypa seguiremos haciendo lo que hasta hoy solo dormía en papeles de escritorios, de personas que no se conocían o, no hablaban entre sí. 

La frase  que mejor nos define, es quizás, una mutación de aquella que decía “menos conversación y más acción” pues en menos de un año hemos podido acercarnos y conversar con todos los actores, desde representantes de la sociedad civil organizada, empresas e industrias, instituciones políticas y gubernamentales, vecinos y ocupantes; hasta historiadores y científicos; en torno a la misión de recomposición del lago. Por lo tanto, y más que nunca, estamos convencidos que la clave para el éxito es “más conversación… y MÁS ACCIÓN”.

Mientras imaginamos un atardecer en el Ypacaraí, con el reflejo del sol sobre las apacibles olas a la vista de personas que disfrutan de este regalo, correspondiendo a ese amor que nunca dejó de tener el lago hacia el Paraguay; seguiremos trabajando para que cada vez más ciudadanos amemos de verdad a este símbolo nuestro.

Es aquí donde pedimos que te sumes y aportes a esta causa. Nada de lo que se pueda hacer es poco y cada acción cuenta! Nuestras puertas (reales y virtuales) están  y estarán siempre abiertas para todas las personas que están dispuestas a demostrar amor hacia el Lago Ypacaraí.

Lago Ypacaraí, Causa Nacional.

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